Todos los días son un buen día
Todos los días son un buen día
No sé contar los años. Tampoco sé qué día es hoy. Nunca he sabido esas cosas. Sé otras.
Sé cuándo el sol entra por la ventana del salón. Sé cuándo el sofá ya está caliente. Sé cuándo la casa todavía duerme. Y sé cuándo mi colega se ha levantado.
Abro un ojo. Luego el otro. No tengo ninguna prisa.
Las patas de atrás tardan un poco más que antes en despertarse. Hay mañanas en las que parece que se han quedado dormidas mientras yo soñaba. Espero. Siempre acaban obedeciendo.
Me pongo de pie despacio. Eso antes no pasaba. Pero...




