
Cerebro de surfer
Hay personas que practican surf.
Y luego están los surfers.
No es lo mismo.
El surf no es un deporte.
O al menos no solo es un deporte.
Es una forma de mirar el mundo.
Un surfer puede pasar años sin tocar una tabla.
Puede hacerse viejo.
Puede cambiar las olas por una moto, un barco, una montaña, un taller o una novela.
Pero sigue siendo un surfer.
Porque el surf nunca estuvo en la tabla.
Estaba en la cabeza.
Los surfers tienen una manera peculiar de relacionarse con la vida.
No buscan seguridad.
No buscan estabilidad.
No buscan encajar.
Buscan series.
Buenas series.
Olas que merezca la pena coger.
A veces son olas de verdad.
Otras veces son oportunidades.
Proyectos.
Viajes.
Ideas.
Personas.
Los surfers saben reconocerlas cuando aparecen.
Y también saben que las buenas series no esperan.
Por eso, cuando llega una, se meten al agua.
Mientras los demás siguen analizando el viento, la marea, la temperatura, los riesgos, la previsión para mañana y lo que opina el vecino.
Los surfers ya están remando.
Eso tiene ventajas.
Y tiene un precio.
Porque los surfers suelen parecer impulsivos a ojos de los demás.
Radicales.
Difíciles de entender.
La realidad es otra.
Simplemente tienen una relación distinta con el miedo.
No es que no lo sientan.
Es que están acostumbrados a remar con él.
Por eso muchos cambian de rumbo varias veces a lo largo de la vida.
Empiezan de cero cuando otros consideran que es demasiado tarde.
Abandonan caminos que ya no les llevan a ninguna parte.
Y a veces toman decisiones que desde fuera parecen absurdas.
Pero para ellos tiene sentido.
Porque un surfer sabe algo que mucha gente olvida.
La vida no consiste en contemplar el mar desde la playa.
Consiste en entrar.
Aunque el agua esté fría.
Aunque haya corriente.
Aunque te caigas.
Porque la alternativa es peor.
Quedarse en la arena preguntándose qué habría pasado.
Un surfer de verdad nunca deja de ser surfer.
Puede dejar las olas.
Puede hacerse viejo.
Pero seguirá mirando el horizonte.
Esperando la siguiente serie.
Hasta el último día de su vida.