Dani tiene veinticuatro años y acaba de empezar a trabajar como monitor en El Llac, un campamento de verano junto a un lago. Todo parece normal. Canoas, bicicletas, tiro con arco, piscina y veinte niños a los que mantener ocupados durante todo el día. Solo hay una norma extraña: nadie puede bañarse en el lago. Nadie explica por qué. Pronto Dani empieza a descubrir otras cosas que tampoco encajan. Niños que desaparecen durante unas horas. Registros que han sido manipulados. Visitas que nadie quiere explicar. Y el recuerdo de un niño que desapareció seis años atrás. Cuantas más preguntas hace, más claro tiene que en El Llac todos saben algo que él desconoce. Y que hay secretos que llevan demasiado tiempo enterrados. Algunos lugares esconden lo que ocurrió en ellos. Otros necesitan que todo el mundo siga fingiendo que nunca ocurrió.